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Al tratar del pasivo de la sociedad de gananciales hemos de partir de una triple idea:
 
1. La falta de personalidad jurídica de la sociedad de gananciales, impide que la comunidad de gananciales, en cuanto tal, sea sujeto pasivo de derechos, por lo que se ha de entender que respecto de las deudas contraídas durante el matrimonio, serán deudores los cónyuges – los dos o uno de ellos- y la responsabilidad de hacer frente a dichas obligaciones recaerán en los bienes concretos, gananciales o privativos. 
 
2. En segundo lugar, nuestro Derecho no establece una presunción de ganancialidad pasiva, por lo que no puede considerarse que se presuman deudas comunes de los cónyuges todas aquellas cuya privatividad no se demuestre –a diferencia de lo que se establece con la presunción de ganancialidad de los bienes.

 3. Finalmente, hay que distinguir entre los conceptos de obligaciones y de cargas de la sociedad de gananciales:
 
      – Por obligaciones de la sociedad de gananciales, hemos de entender la responsabilidad que se genera frente a terceros acreedores por deudas contraídas durante la sociedad conyugal, fijándose contra qué bienes –gananciales o privativos puede dirigirse el acreedor para su cobro. 
 
La idea básica de la regulación del Código Civil en materia de obligaciones de la sociedad de gananciales es la de que los bienes gananciales respondan por las deudas comunes, mientras que los bienes privativos respondan de las deudas propias de cada cónyuge. Pero sobre esta idea básica han de hacerse, como se verá, múltiples matizaciones.
 
 
– Por cargas de la sociedad de gananciales se entiende el cargo final de dichas deudas en el patrimonio ganancial o privativo de uno de los cónyuges. 
 
Es decir, los acreedores pueden dirigirse –según quien contrajo la deuda y la clase de la misma- contra un determinado tipos de bienes –gananciales o privativos- (responsabilidad por las obligaciones frente a terceros), sin perjuicio de que una vez pagada dicha deuda, en las relaciones internas entre patrimonios ganancial y privativos, se determine finalmente a qué patrimonio deben de ser cargadas las mismas (deudas a cargo de los patrimonios ganancial o privativos).
 
En suma, de lo que se trata es de que en aras de facilitar el tráfico jurídico y para garantizar al acreedor, éste puede dirigirse para hacer efectivas determinadas deudas contra cualesquiera de los bienes de los existentes en la sociedad conyugal (privativos o gananciales). Pero si en definitiva el acreedor la hace efectiva sobre bienes de carácter distinto al que se atribuye el cargo final de la deuda, existirá una relación interna entre los patrimonio privativo y ganancial, pudiéndose «repetir» (exigir) lo pagado contra el patrimonio a cuyo cargo debe recaer finalmente la deuda.
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