Blog

El concepto de bienes privativos, a causa de la presunción de ganancialidad, ha de darse en sentido negativo: son bienes privativos aquellos bienes del marido o de la mujer que no son gananciales, por pertenecerles en forma exclusiva y no en comunidad de gananciales.
 
Titularidad de los bienes privativos
 
Lo normal será la pertenencia a uno sólo de los cónyuges; pero pueden también pertenecer a ambos en proindiviso ordinario, incluso a uno o ambos cónyuges, por un lado, y a la sociedad de gananciales, por otro, en proindiviso ordinario.

Disfrute de los bienes privativos
 
Corresponde a su titular o titulares, de forma exclusiva, sin perjuicio de que sus frutos, pensiones o intereses sean gananciales y entren, por lo tanto, en el régimen general de éstos, y sin perjuicio también de lo dispuesto en el artículo 1.318, según el cual los bienes privativos están sujetos al levantamiento de las cargas del matrimonio.
 
Gestión de los bienes propios
 
La administración y disposición de los bienes privativos corresponderá exclusivamente a su titular.
 
En la gestión de los bienes propios de cada cónyuge rigen las siguientes normas:
 
       1. Cada cónyuge, como administrador de su patrimonio privativo, podrá, a este sólo efecto, (es decir, a los solos efectos de la administración), disponer de los frutos y productos de sus bienes (artículo 1.381) y ello, aunque tales frutos y productos tienen la consideración de gananciales.
 
       2. Cada cónyuge podrá, para la administración ordinaria de sus bienes, tomar como anti¬cipo el numerario ganancial que le sea necesario, con conocimiento del otro cónyuge.
 
       3. Cada cónyuge debe informar al otro periódicamente sobre la situación y rendimientos de cualquier actividad suya.
 
No obstante lo anterior, puede ocurrir que un cónyuge gestione los bienes propios del otro, en los siguientes casos:
 
       1.  Gestión no encomendada expresamente (o gestión espontánea).
 
En general, ninguno de los cónyuges puede atribuirse la representación del otro sin que le haya sido conferida. Por ello, se trataría de una gestión de intereses ajenos, in mandato.
 
       2. En casos de gestión encomendada expresamente, mediante un mandato para administrar, se estará al régimen general del contrato de mandato.
 
Responsabilidad de los bienes privativos
 
Como regla general, los bienes privativos responden:
 
       – Directamente, pues cada cónyuge responde con su patrimonio personal de sus deudas propias.
     – De las deudas contraídas por ambos cónyuges conjuntamente o por uno de ellos, con consentimiento del otro, responden solidariamente los bienes gananciales, y los privativos de ambos cónyuges.
       – De las deudas contraídas por un cónyuge sin consentimiento del otro, pero en interés de a familia,  responderán solidariamente los bienes gananciales y los del cónyuge que contrajo la deuda, y subsidiariamente, los privativos del otro cónyuge.
 
En estos casos, si el acreedor se dirigiese contra bienes privativos, se concede derecho al cónyuge que pagó con bienes propios, al correspondiente reembolso por la sociedad conyugal.
 
Los efectos de esta falta de coincidencia entre responsabilidad frente a terceros y cargo final de la deuda a la sociedad de gananciales, se regulan considerándose que los cónyuges que hubieren aportado bienes privativos para los gastos o pagos que sean de cargo de la sociedad tendrá derecho a ser reintegrado de su valor a costa del patrimonio común.
 
El momento para efectuar las compensaciones pertinentes será el de liquidación de la sociedad de gananciales.
Actos dispositivos sobre bienes privativos.
 
Los actos dispositivos sobre bienes privativos corresponden exclusivamente al titular de dichos bienes, con una importante excepción, referida a la vivienda habitual y muebles de uso ordinario de la familia,  aunque pertenezcan a uno sólo de los cónyuges, se requerirá el consentimiento de ambos, y en su defecto autorización judicial.
 
No obstante, en estos casos, cuando la Ley exija el consentimiento de ambos cónyuges para disponer de la vivienda familiar, puede obviarse dicho consentimiento del otro cónyuge manifestando en la escritura que la vivienda no tiene tal carácter.
0/5 (0 Reviews)
Teléfono - 953 265 272

¿Tiene dudas o necesita un presupuesto?

Déjenos un mensaje a través de nuestro formulario de contacto

Solicitudes de presupuesto

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar